Agradecimientos

Al señor Dios Todopoderoso, por darme la sabiduría para entender su mensaje, el talento para comunicar mis ideas y la oportunidad de realizar un sueño.

Dedicatorias

A mi mamá Enia López, por ser el primer y mejor ejemplo que he tenido de jugar sin la bola, cuando enviudó con dos niños de 2 y 4 años y un mes de embarazo de un tercero y logró alcanzar todos sus objetivos familiares, profesionales y personales, con recursos económicos limitados y su condición de género en desfavor, pero con estrategias abundantes, sustentada a sus principios de hacer siempre lo correcto.

A mis hermanos Angel y Daniel, por ser los cómplices de mis proyectos y complementos de mis debilidades, dándome apoyo sin importar el nivel de sacrificio que amerite, gracias por ser jugadores cuya intención de hacer las cosas bien siempre está por encima del interés de ganar y eso da la tranquilidad de lo correcto aprendido de nuestro coach, nuestra mamá.

A mi esposa Judy, por ser la fanática número uno de mis jugadas y la compañera de equipo con la que siempre puedo contar, no importa el juego.

A mi primogénita, Mia, el principal motivo para yo jugar sin la bola y para aprender que el mejor jugador no es el que más sabe sino el que aprende y puede hacerlo bien mas de una vez.

A mi papá, Daniel Willmore Jones, por su legado de emprendedor intelectual, de honestidad profesional e integridad moral que me enorgullece y motiva a ser correctamente proactivo.

A mi abuelo, Milcíades López (Cambú), por sus enseñanzas sustentadas en valores, su conducta basada en justicia y su accionar orientado en hacer el bien.